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2007

22 de marzo de 2007

Compitiendo en un entorno global: experiencias prácticas

Las empresas españolas deben considerar los mercados de Asia y Europa del Este como oportunidades de crecimiento y no como una amenaza. Ésta fue una de las conclusiones de la mesa de debate “Compitiendo en un entorno global: experiencias prácticas”, organizada por Deutsche Bank.


Las empresas españolas deben cambiar su percepción de los países emergentes y considerarlos una oportunidad de crecimiento más que una amenaza. Ésta fue una de las conclusiones de las mesas de debate “Compitiendo en un entorno global: experiencias prácticas” que han tenido lugar en Barcelona y Madrid esta semana, organizadas por Deutsche Bank. La innovación y el aumento de la productividad son también factores decisivos para aumentar la competitividad del sector empresarial en un entorno global.


Madrid

En la mesa de debate en el Casino de Madrid participaron Carlos Espinosa de los Monteros, presidente y consejero delegado de Daimler Chrysler España; Luis Alberto Salazar-Simpson, presidente de France Telecom y Orange España; Mario Armero, presidente de General Electric España y Portugal; y, como moderador, Antonio Rodríguez-Pina, consejero delegado de Deutsche Bank en España. Rodríguez-Pina destacó la posición ascendente de Deutsche Bank en la banca de inversión y corporativa, y la gama de servicios que la entidad puede ofrecer a las compañías con negocio exterior. Como ejemplo del peso del banco en la banca de inversión, indicó que “de las 20 grandes operaciones que ha habido de M&A en Europa en 2006, Deutsche Bank ha participado en 10”.

Jordi Òliva, director general de Global Transaction Banking España de Deutsche Bank, lanzó el debate destacando que en España “a pesar de gozar de excelentes tasas de crecimiento económico hemos perdido competitividad internacional, sobre todo frente a Asia y a los países del centro y Este europeo”.

Luis Alberto Salazar-Simpson analizó el concepto de la globalización desde su experiencia tras la integración de Amena con France Telecom y la creación de Orange. Para este directivo, “el tamaño y la velocidad son los dos principales condicionantes para que una empresa tenga éxito”. El presidente y consejero delegado de Daimler Chrysler España también destacó que “la globalización y la apertura de nuevos mercados hemos de verla como una oportunidad para seguir creciendo y no como una amenaza”.

Mario Armero, tras analizar diferentes oportunidades en diferentes países del mundo, destacó la importancia del I+D para el éxito de una compañía, una idea en la que coincidieron la mayoría de los ponentes. “Países como China e India generan 600.000 ingenieros al año mientras en Europa estamos perdiendo la carrera por el futuro”. Por su lado, Carlos Espinosa de los Monteros consideró que la inversión en I+D no es el único factor ni el más importante para el desarrollo de la economía de un país, y destacó otros aspectos como la actitud de las personas o la organización de las empresas. Espinosa afirmó que dos de las principales compañías francesas que más han invertido en innovación están a punto de desaparecer, y destacó el caso de Airbus como ejemplo de empresa en dificultades a pesar de las altas inversiones en tecnología.


Barcelona

En la mesa de debate de Barcelona participaron Joaquín Trigo, director ejecutivo de Fomento del Trabajo Nacional; Jesús Acebillo, presidente ejecutivo de Novartis España; Carles Grau, director de Microsoft Cataluña; Isidre Pié, director de relaciones con inversores de Dogi, y, como moderador, Jordi Òliva, director general de Global Transaction Banking España de Deutsche Bank.

Joaquín Trigo defendió que las empresas catalanas son capaces de competir, y explicó varios ejemplos de compañías que han sido punteras en su ámbito y han aprovechado las oportunidades que brindan los mercados emergentes de Asia y Europa del Este para obtener en ellos financiación, diversificarse, deslocalizar la producción y expandir el negocio.

“En España los países emergentes aún se consideran más un riesgo que una oportunidad”, afirmó Jesús Acebillo, de Novartis, quien invitó a percibir estas regiones no sólo como zonas de expansión empresarial o producción a bajo coste, sino como mercados potenciales. Novartis España es la base de decisiones de la multinacional farmacéutica de su negocio en los países emergentes, una región que abarca 65 países que suponen el 75% de la población mundial. Basándose en su experiencia personal de dirección, Acebillo afirmó que “tenemos que dar un salto e ir a conocer estos países, tenemos que aprovechar el prestigio que Europa tiene en ellos y las actitudes positivas que genera la llegada de un europeo”.

Por su parte, Carles Grau, de Microsoft Cataluña, destacó que “hace falta dar un salto importante en educación, en innovación y en productividad”, e indicó que mientras en España el PIB por trabajador ha aumentado un 0,3% en los últimos años, en otros países como Estados Unidos este aumento ha sido del 2,8%. “El uso efectivo de las tecnologías de la información supone el 50% del éxito en productividad. Las mejoras tecnológicas no nos han llevado a cambiar nuestros hábitos de trabajo, tenemos el reto de mejorar nuestro trabajo en equipo, colaborar de forma remota y compartir conocimiento y talento; en España todavía nos reunimos mucho”, afirmó.

La innovación y desarrollo, sin olvidar la capacidad de servicio y la calidad del producto son los factores que destacó Isidre Pié para explicar el desarrollo de Dogi. Esta empresa catalana productora de tejido elástico para moda íntima, de baño y prendas deportivas cuenta con plantas de producción en Cataluña, Alemania, China, Tailandia y Sri Lanka, y está finalizando el proceso de adquisición de EFA en Estados Unidos. Pié explicó que las plantas de Asia están experimentando crecimientos de dos dígitos, y frente a un crecimiento modesto del negocio en Europa Occidental, considera que Europa del Este es una oportunidad para que crezca de nuevo el mercado europeo.

Para afrontar la internacionalización, los participantes en la mesa de debate destacaron la importancia de conocer los usos y costumbres de los países, encontrar un equilibrio adecuado entre trabajadores expatriados y personal local en la plantilla, y contar con un partner financiero internacional con presencia y conocimiento de estos países. Isidre Pié afirmó que en caso de no contar con este partner financiero, “las empresas tienen que dedicar mucho esfuerzo a un tema que no es su ‘core business’”.

Joaquín Trigo afirmó que a la hora de introducirse en nuevos mercados las empresas “deben pensar siempre en el cliente”. Trigo destacó además la importancia de mejorar la educación superior en España y acercarla al mundo de la empresa. “Contamos con una buena educación en gestión de negocios, pero la investigación todavía sirve sólo para hacer crecer el número de estudios publicados, y la universidad no está suficientemente implicada en el mundo empresarial”, afirmó.

En este sentido, Jesús Acebillo echó en falta un discurso coherente por parte de la administración sobre en qué dirección se va a impulsar el crecimiento empresarial español y, en concreto, en el sector farmacéutico. Carles Grau, de Microsoft, afirmó también que “la solución pasa por una mayor colaboración entre distintos agentes” e incidió en la “importancia de dedicar esfuerzos a mejorar la educación superior”.

“No falta capacidad de iniciativa ni para mejorar los productos”, afirmó Trigo, quien sin embargo indicó que se echa en falta “la cooperación entre estamentos –universidad, empresas, sector público…-, que la sociedad valore la importancia que tiene el beneficio empresarial, y trabajar con ilusión y con ganas”.

Las jornadas concluyeron con la presentación de soluciones financieras de Deutsche Bank para empresas con negocio exterior: comercio internacional, gestión de tesorería, gestión del riesgo y custodia de valores.



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