2019

14 de noviembre de 2019

La ESG en las inversiones

Cada vez la sociedad está más implicada en la inversión responsable y en la sostenibilidad de las empresas y el planeta, por ello las gestoras y los bancos están haciendo sus inversiones y sus fondos teniendo en cuenta criterios ESG. De hecho, de acuerdo a Spainsif, y el estudio ‘La Inversión Sostenible y Responsable en España 2019’, la inversión con criterios ESG ha alcanzado la cifra de 210.644 millones de euros gestionados en 2018, un incremento del 13,5% respecto al año anterior.

Pero, ¿qué significa ESG?

La ‘E’ es por environmental. Es aquello que relaciona la actividad de la empresa con su impacto ambiental, tanto directa como indirectamente. También tienen en cuenta los esfuerzos de las empresas y las compañías para reducir sus niveles de contaminación y/o sus emisiones de carbono.

La ‘S’, es por social. Trata la relación de la empresa con la sociedad, poniendo especial atención en aquellos con los que tiene una relación más directa: empleados, accionistas, clientes, proveedores y comunidades locales donde desarrolla su actividad.

‘G’ se atribuye a governance, que incluye la forma de gestionar la entidad, el cumplimiento de normas y reglamentos externas o propias de la compañía. Se relaciona específicamente con los accionistas y la administración de las compañías.

¿Cómo son los fondos de inversión ESG?

La inversión ESG tiene en cuenta, además de los criterios financieros tradicionales como la liquidez, la rentabilidad y el riesgo, incorpora criterios sociales y ambientales. De esta manera, el inversor obtiene un mecanismo de evaluación del riesgo a largo plazo que permite identificar compañías y gobiernos que pueden ser propensos a grandes controversias. Es decir, se miran criterios más a largo plazo y la sostenibilidad del negocio.

Pero veamos qué es y qué no es ESG para clarificar conceptos:

¿Qué es ESG?

· ESG son criterios que toman como referencia factores ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo en la toma de decisiones de inversión.

· Tienen en cuenta todos los factores que afectan al riesgo y a la rentabilidad, tanto financieros como no financieros, que a medio y largo plazo pueden convertirse en financieros.

· La inversión socialmente responsable incorpora estos criterios para generar rendimientos financieros a largo plazo y un impacto social positivo.

¿Qué no es ESG?

· No es ‘inversión ética’, donde la prioridad es el rendimiento social

· No veta sectores sistemáticamente

· No es inversión en ONGs

· No es una moda pasajera, sino una tendencia que tiene sus orígenes en el S. XIX cuando empezaron a nacer movimientos como respuesta al aumento de contaminación provocados por la revolución industrial.

De hecho el primer fondo de inversión lanzado en la historia que excluye activos basados en la problemática social se lanzó en 1928 por un grupo eclesiástico. Desde entonces, la inversión sostenible ha ido evolucionando con hitos como:

- 1997 el protocolo de Kioto, fue el primer acuerdo internacional en reconocer los riesgos derivados del cambio climático.

- 2015 el acuerdo de Paris, cuyo ambicioso objetivo era limitar la escalada de temperaturas a 2 grados centígrados por encima de la existente en la era pre-industrial

- 2018 el plan de acción de la UE para las finanzas sostenibles.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2015 la ONU adopta una agenda para 2030 de Desarrollo Sostenible. Se trata de un plan de acción que persigue la mejora del planeta y la prosperidad de las personas, a la vez que fortalece la paz universal y el acceso a la justicia. Se establecen 17 objetivos de desarrollo sostenible, articulados en 169 metas que abogan por la reducción de la pobreza y el hambre, el cuidado del medio ambiente, educación de calidad para todos y la igualdad de género entre otros.

Invirtiendo en fondos ESG, se tienen en cuenta 12 de los 17 objetivos que se ha marcado la ONU.

SI bien consideramos que éste es el factor principal para la inversión ESG, no es el único. Además, existen más de 2.000 estudios que vienen a demostrar algo que tiene verdadera lógica. Si en una empresa, por ejemplo, sólo evaluamos su aspecto financiero, ventas, ingresos, márgenes, costes, deuda etcétera, y nos quedamos ahí, nos estamos dejando muchos aspectos importantes en el tintero. Aspectos como; la contaminación que produce y que le puede tambien acarrear multas en un futuro próximo o lejano. Ó cómo trata y remunera a sus empleados, que no solo se pueden traducir en demandas, sino tambien fuga de talento, una alta rotacion de personal que lógicamente afecta al negocio. Incluso la política de remuneración de sus directivos, si se piensa únicamente en el corto plazo, o por el contrario en el largo plazo que siempre será más consistente, por no hablar de corrupción y ética corporativa.

En definitiva, que un análisis ESG necesita de mucha información pormenorizada que complementa y ayuda a la toma de decisiones y que por ende, los resultados de la inversión serán mejores a largo plazo que si únicamente te basas en aspectos financieros.



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Actualizado a: 14.11.2019
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