2018

28 de agosto de 2018

Deutsche Bank prevé que el PIB mundial siga aumentando

Durante 2018 y 2019 Deutsche Bank prevé que el PIB mundial aumente un 3,9%, liderado por el crecimiento de los mercados emergentes, que se mantiene sólido en un 5,3%, pese a la ligera ralentización de la expansión del PIB chino. No obstante, dentro de esta tendencia positiva se espera una leve desaceleración en el crecimiento tanto en EE. UU., (del 2,7% en 2018 al 2,4% en 2019), como en la zona euro (del 2,2% al 1,9%) y en Japón (del 1,5% al 1%).

Aunque estas tasas son moderadas en términos históricos, no parece que ninguno de los mercados desarrollados esté enfrentándose a una recesión. No obstante, la dinámica de crecimiento podría ser cada vez más divergente entre las regiones.

Desde Deutsche Bank Wealth Management apuntan a tres aspectos clave a los que se enfrentará el crecimiento global:


1. El mercado laboral de EE.UU. no debería suponer un riesgo para el crecimiento

La economía americana sigue fuerte en términos de crecimiento y con un mercado laboral en pleno empleo, lo que podría suponer a primera vista un riesgo a medio plazo para mantener ese ritmo. Sin embargo, el escenario base es que cualquier aceleración futura de los costes laborales sea moderada, es decir, unos mayores niveles de empleo no implicarían necesariamente repuntes de la inflación (una curva de Phillips más bien plana). Otro riesgo que persiste es un sobrecalentamiento del mercado de trabajo, lo que dificultaría el «aterrizaje suave» trazado por la Fed.

Sin embargo, tal como y apunta Álvaro Soldevilla, director de Gestión Discrecional de Deutsche Bank Wealth Management, “estas perspectivas no deberían suponer una traba para mantener el crecimiento económico. Por ahora se mantiene fuerte y está respaldado por unas condiciones favorables, un paquete de estímulos fiscales y un entorno financiero sólido. Una prueba de que la tendencia podría mantenerse es que el periodo actual de expansión económica se convertirá en verano de 2019 en el más largo de la historia.”

 

2. Se mantiene el dinamismo de la zona euro, pero con temores por las tensiones comerciales

En la zona euro, el clima político y el frío de los primeros meses del año han debilitado la actividad económica. Sin embargo, todo indica que la evolución del mercado laboral sigue siendo favorable y que los incrementos salariales impulsan el consumo y compensan el impacto del aumento del precio del petróleo. Dada la alta tasa de utilización de la capacidad productiva, las encuestas anticipan que el incremento de la inversión también debería de seguir siendo una palanca para el crecimiento. Un enfoque bastante más flexible hacia la política fiscal también podría ayudar a impulsar el gasto público. No obstante, como comenta Soldevilla, “las tensiones comerciales con EE.UU. podrían suponer que la contribución del sector exterior al crecimiento empiece a disminuir. La confianza también podría disminuir por un potencial conflicto entre el gobierno italiano y la UE que podría volver a reavivar la crisis del euro.”

Es de prever que la evolución de la economía alemana siga siendo sólida, pero algo por debajo de los niveles alcanzados en 2017. Mientras, el crecimiento de Francia superará al de Alemania en 2019, principalmente gracias a las inversiones. El de Italia podría verse lastrado por la deriva política, pese a una sólida contribución del consumo privado, mientras que se prevé que España mantenga el impulso económico en 2018 y 2019. Fuera de la zona euro, los datos recientes del PIB y los indicadores de confianza del Reino Unido indican que es posible una nueva desaceleración y que la inversión seguramente disminuirá, debido principalmente a la incertidumbre sobre el Brexit.

3. Crecimiento moderado en Japón y China, pero con condiciones. India y países de la ASEAN con crecimiento sólido

La actividad económica en Japón resultó inferior a lo previsto en el primer trimestre, pero debería recuperarse en el resto del año. Es de esperar que el crecimiento moderado del consumo se mantenga unos trimestres más, pero las condiciones del mercado laboral seguirán tensas y un entorno mundial cada vez más desigual se añadirá a las preocupaciones.

En China, el consumo interno seguirá siendo el principal motor de la actividad y asegurará que el crecimiento del PIB sólo se desacelere levemente en 2018 y 2019. La reducción del endeudamiento y la regulación aliviarán algunos problemas de deuda y financieros, si bien otros permanecerán. La reforma de las empresas estatales continuará y el exceso de capacidad parece que ya se está reduciendo.

La mayoría de las economías emergentes deberían de resistir ante una política monetaria más agresiva en EE.UU. Como aclara Álvaro Soldevilla, “prevemos que se mantenga un fuerte crecimiento en la India y en los países del Sudeste Asiático. Aunque, por otro lado, otros países emergentes como Rusia y Brasil tendrán tasas de crecimiento mucho más moderadas, y cualquier control de la inflación podría poner en jaque a sus economías.”

Principales previsiones de crecimiento e inflación


 



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Actualizado a: 28.8.2018
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